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Filósofo, abogado y escritor antioqueño (Envigado, abril 24 de 1895 febrero 16 de 1964), inventor del país de Otraparte, donde la naturaleza le brindó la comprensión y entendimiento que el país de nación le negó. Su pensamiento, original y auténtico, causó temor a muchos, que se negaron a ver en sus obras una reflexión sobre el ser colombiano y sobre el ser de América Latina. Hijo de Daniel González, maestro y agricultor, y Pastora Ochoa, en 1910 fue expulsado del colegio de los jesuitas cuando terminaba el cuarto año, por negar el primer principio teológico y por sus lecturas de Friedrich Nietszche, Arthur Shopenhauer y otros filósofos mirados con recelo en el país. Hizo parte del grupo los Panidas, fundado en 1915 y en el cual se reunieron escritores, poetas y artistas de todas las áreas. Tuvo una vida pública activa como abogado, diplomático, polemista, ensayista y novelista. Su obra muestra a un escritor original y fecundo. En cada una de las páginas que escribió está plasmado el ensayista personal y el filósofo inconforme, quien con un estilo mordaz, sarcástico, volcánico y violento, pasa revista a los asuntos sociológicos y políticos. Usó la palabra desnuda y un lenguaje crudo, fuerte y a veces contradictorio para registrar el terrible drama de la no identidad y también nuestra derrota parcial como mestizos frente a la cultura occidental. En 1911 escribió Pensamientos de un viejo y lo publicó por entregas en el periódico La Organización de Medellín; en 1916 lo editó como libro. En 1919 presentó su tesis de grado "Derecho a no obedecer', la cual desató una gran polémica que llevó a los jurados a sugerirle que le cambiara de nombre al trabajo. El nuevo título fue "Una tesis". En 1928 fue nombrado juez segundo del Circuito de Medellín. En 1929, producto de un viaje que realizó por algunas regiones del país, apareció en París la obra Viaje a pie, que fue magníficamente comentada entre los escritores e intelectuales europeos, pero, paradójicamente, atacada por la curia colombiana. En 1932 la misma obra fue traducida al francés y una vez más fue exitosamente recibida por la prensa europea.

El 28 de enero de 1932, fue nombrado cónsul de Colombia en Génova, pero en agosto del mismo año fue expulsado por Benito Mussolini, a quien preocuparon los comentarios contra el régimen encontrados en sus libretas de notas. De Italia viajó a París y fue nombrado cónsul de Colombia en Marsella. Durante su estadía allí, publicó Don Mirocletes, cuya lectura fue inmediatamente prohibida por el arzobispo de Medellín, bajo sentencia de pecado mortal para el feligrés que se atreviera a ello. El mismo año publicó la obra Mi compadre, basada en un dictador venezolano, e inmediatamente el gobierno prohibió el ingreso y la difusión del libro en ese país. En 1954 publicó en Bogotá el libro Santander, y esta vez el turno de la persecución fue para Colombia. El gobierno intentó recoger la edición e impedir la difusión de la obra. En 1954 varios escritores e intelectuales europeos y norteamericanos, entre ellos Jean Paul Sartre y Thornton Wilder, lo nominaron para el premio Nobel de Literatura, pero la Academia Colombiana de la Lengua se negó a adelantar los trámites respectivos y, en su lugar, postuló a don Ramón Méndez Pidal. Le cobraron así la osadía de reflexionar sobre ciertos próceres de la patria. En 1957 se refugió en el país que inventó para sí, con el fin de protegerse de ese otro que temía sus pensamientos. A la finca de su propiedad ubicada en Envigado, inicialmente la llamó "La huerta del Alemán", como un sinónimo de filosofía de grande vuelo, pero después le cambió el nombre para expresar de forma directa su relación con el lugar, y la llamó "Otraparte". Quizá porque el país lo trató como si fuera de otra parte y no como el pensador auténtico que fue capaz de mirar la realidad y esencia de nuestra nacionalidad. En marzo de 1962 apareció su último libro: Tragicomedia del padre Elías y Martina la Velera. Fernando González murió en Envigado, el 16 de febrero de 1964. Como novelista publicó las ya citadas Don Mirocletes (1932) y Tragicomedia del padre Elías y Martina la Velera (1962). Como ensayista y pensador publicó: Pensamientos de un viejo (1916), Viaje a pie (1929), Mi compadre Juan Vicente (1932), El hermafrodita dormido (1933), Cartas a Estanislao (1935), El remordimiento (1935), El maestro de escuela (1941), Santander (1954), Los negroides (1956), El libro de los viajes y de las presencias (1959), Problemas de teología moral, Mi Simón Bolívar (1969), Poncio Pilatos envigadeño y El entierro de don Tomás (comedia), entre otros [Ver tomo 5, Cultura, p. 165].

LUIS CARLOS MOLINA

 

Pensamientos varios

Por épocas el espíritu concentra su energía en un grupo de imágenes, incitado por alguna emoción, por algún detalle que sirve como centro; nos parece entonces que toda la vida es lo que amamos, que si la mujer amada, por ejemplo, nos rechazara, tendríamos que arrojarnos sobre los rieles de un tren. Me río de las cosas de la vida, que son apenas disculpa para vivir. En nuestra ignorancia, las miramos como esenciales.

Nuestra vida es un camino, y estatuas y emociones tienen sentido en cuanto ponemos allí nuestra alma. Después toda forma es concha calcárea vacía, sarcófago más o menos refulgente. Tiene vida mientras estamos allí prisioneros, y luego creemos oír en ella el ruido de las olas y las voces de náyades y tritones. Con las imágenes que un día nos tuvieron prisioneros podemos a lo sumo reconstruir artísticamente nuestra historia. Sí; nuestra vida es como debió ser la cáscara terrestre cuando hervía el alma de fuego. Lo cierto es que mi alma rompe las apariencias y nada perdura; lo que ayer me conmovió, hoy es hoja muerta. Escribo esto porque los mármoles se alejan de mi alma. Fueron un libro que ya leí, pero me esperan en otra parte. Fui promovido; me faltan muchas experiencias y el fin está en el grado que consiste en la capacidad para morir agradecidamente. La enseñanza en la tierra consiste en hacernos conscientes de que nada es esencial, ni padres, ni hijos, ni mármoles. Hay que llegar a Dios.

El Hermafrodita Dormido

¡Qué bueno haber continuado siendo maestro de escuela para enseñar estas cosas que he vivido! Pero no quisieron. Dijeron que era ateo. Ateo llaman a los que, como Zaqueo, "hacemos diligencias para conocerlo de vista".

El Libro de los Viajes o de las Presencias

Todo pasa. Pasa esta pequeña experiencia de la vida. Dentro de la historia general del mundo, la del individuo es nada, y nada es la de la tierra dentro de la historia del tiempo y de las estrellas. Y dentro del infinito y de la eternidad ¿qué serán estas vidas nuestras?...

Por eso, no se le debe temer a la muerte. Y si no se le teme a la muerte, ¿a qué podemos temer? Se acaba el temor y el desespero y la impaciencia.

Mi Simón Bolívar

La lectura se debe mirar como un medio para acostumbrar nuestra vida a un mayor número de matices en la vida.

Pensamientos de un Viejo

Con la ejecución de un reo, toda la humanidad sufre más o menos. En todo dolor somos partícipes; lo mismo en toda alegría, heroísmo, superación. Hay una atmósfera sensitiva. Los días tristes, ciertos días negros... ¿El estado triste provendrá en mucho de sufrimientos que tienen lugar en otros puntos de la tierra y de que no tenemos conocimiento consciente? Así, todo acto es común al género humano; toda emoción es de todos, todo heroísmo, idem, etc. ¿Será el universo un solo ser? ¿La separación será por incapacidad de percibir la unidad? ¿Nos parecerá que hay multiplicidad por falta de conciencia? Los astros todos, atmósferas y éteres, ¿no serán aspectos de un solo ser?

Salomé

No podemos vivir en lo abstracto. Por eso vino Jesucristo, en formas tan bellas, para que pudiéramos adorar a Dios. Vino para hacerse ejemplar, camino, para que viéramos, para que oyéramos y tocáramos la verdad.

El Remordimiento

Silencio. ¡Cuán bello el silencio! Pero hay que aquietar este mundo interior. Hay muchos que gritan ahí dentro. El silencio es una conquista. No es el ruido externo lo que nos aturde; es el grito de las pasiones. No es aislarse; es desprenderse; el silencio no es un don sino un fruto difícil. Este silencio físico es apenas un medio para acallar la propia algarabía.

Los Negroides

Mi verdadera religión: adorar a la Intimidad en mi representación, sinceramente, sin otra finalidad; rendirme a la verdad viva y entregarme a quien sé que está en mí y yo en El.

El Libro de los Viajes o de las Presencias

No hablará mi lengua ni escribirá mi mano sino para examinar y buscar la Intimidad en mis vivencias. Gran respeto a los demás en las suyas, y ayudarles a entenderlas. Todo el amor y esmero que ponga ahí será poco.

El Libro de los Viajes o de las Presencias

¡Estar perdido dentro de la luz astral en noches silenciosas y tranquilas... es delicioso y se percibe la grandeza de los seres! Somos dioses, hijos del Eterno Ser. ¡Cuánto le debemos a Dios!: crearnos; ser. ¿Cómo es Dios? ¿Persona? Pronuncia palabras ante él y blasfemarás. Nada sé: lo presiento y tiemblo de placer, mejor dicho, de una emoción que no sé nombrar, así como tiemblan las doradas espigas del Yaraguá en la vertiente vecina, al soplo del vientecillo. ¡Oh! ¡Todos somos en Dios! ¿Por qué no caen los astros? ¿Qué es moverse? Gracias, Dios mío, porque soy. Sólo hay un verbo sustantivo: SER.

Mi Simón Bolívar

Cuando uno se da a Cristo en el prójimo, el asunto del prójimo ya es de Cristo.

Las Cartas de Ripol

El hombre es una caja de posibilidades hacia arriba y hacia abajo, hacia la materia densa y hacia el éter, y hacia ambos tiende. Amor, en su verdadera acepción, es la tendencia etérea y lo demás se llama El Mal.

Mi Simón Bolívar

Somos entre dos caminos, el que hunde en las apariencias, cada vez más, o el que sube cada vez a mayor soledad en Dios.

Los Negroides

A todo hombre le ocurren grandes aventuras, a pesar de que esté encerrado en un cuarto de diez metros, pues el tamaño de los sucesos individuales se mide por la repercusión en el alma. Encerrado estaba cuando maté a una rata a golpes de zapato hace cinco meses, y ese hecho fue grande en consecuencias. Modificó mi moral, mi conducta con mis hijos, mujer y amigos.

Don Mirócletes

En mí encuentro los siguientes instintos: amor inmenso por las cosas terrenas, ríos, fuentes, plantas, minerales, muchachas. Otro inmenso amor por llegar a Dios, o sea, a muchacha que no envejezca, a la belleza modelo.

El Remordimiento

Soy un sucederse que sospecha o presiente que va a terminar, y que grita llamando a la Intimidad y no la halla... "Padre, Padre, ¿por qué me has abandonado?"

El Libro de los Viajes o de las Presencias

Desde anteayer llamé al infinito luminoso para que me envíen un guía, porque hace treinta años que estoy perdido, en angustia, en garras de la causalidad de tres pasiones: soberbia, lujuria y avaricia.

El Maestro de Escuela

Aquí en Vía Malta, a la vuelta de mi casa, hay un gato negro, con los ojos verdes, y es mi consuelo. Lo miro y me voy pensando: ¿No será posible tener el alma tan bella como este gato los ojos?

El Hermafrodita Dormido

Acostarse sobre la hojarasca, bajo los árboles del bosquecillo, durante días, para esperar que nos llegue la voz secreta del espíritu: es como un alumbramiento. Apenas mi espíritu se purifique de papel sellado, creará una obra limpia, temblorosa de emoción y que haga sentir algo de la Divinidad. Quiero acercarme al Dios escondido en la zarza.

Mi Simón Bolívar

¿Llegaré al Silencio? ¿Podré presentir, pregustar, preoír al Silencio antes de irme? Sí, ya. Si nos negamos ya, ya es el Silencio.

Las Cartas de Ripol

En el silencio no hay humildad ni orgullo, obediencia ni mando, pobreza ni riqueza, bien ni mal. ¡Es el Silencio! No hay nada por encima ni por debajo del Silencio, que es la Paz.

Las Cartas de Ripol

Hace pocos momentos estuve en el parque Acquasola, para recuperarme al sol, porque estoy muy débil. Allá estaba una viejecita caderona, que casi no podía mover las piernas, apoyada en su bordón, y que se agachaba difícilmente a recoger palillos secos. ¿Qué puede recoger en un parque de estos? Formó un haz; abrió un trapo que sacó del bolsillo del delantal; para extenderlo, cogió por una punta con los dientes; formó como una bolsa y echó allí la leña que iba recogiendo. Había que verla ir lentamente, moviendo las caderas difícilmente con movimientos de pato y mirando a diez metros a la redonda para buscar chamizas.

¡Hacía este trabajo tan limpiamente, con tanta conciencia! ¡Muy modosa, muy aseada, tan inválida y recogía palillos con solemnidad! ¡Si esa dignidad humana le pusiéramos a nuestro trabajo todos los hombres!

El Hermafrodita Dormido

La sabiduría es un producto del tiempo y de las experiencias. Ya puedes leerte todos los libros y no llegarás a sabio, en el verdadero sentido de la palabra. La felicidad es el premio de la vida. Nada se regala. Es cierto que se aprende estudiando; pero se aprende mal y nada acerca de los hombres y de la vida. Se aprenden enumeraciones. La vida es preciso vivirla.

Mi Simón Bolívar

Si no nos remordiera, no ascenderíamos. El dolor es acicate. Si bien el remordimiento no sirve para borrar el acto, sirve para evitar su repetición y para que no se convierta en hábito.

Sin el mecanismo del remordimiento, el hombre no sería lo que es. Sería un ser tranquilo, sin porvenir, como el caballo. En los otros animales no existe el remordimiento. De ahí su belleza plástica, su naturalidad.

En cambio nosotros tenemos aspecto de promesa, de obra comenzada, de esbozo. Como animal, es detestable el hombre. El remordimiento comprueba que somos futuros diosecitos, o sea, Herederos del reino.

El remordimiento es prueba de que no somos completamente terrenales; que habitamos aquí provisionalmente, como en una escuela.

El Remordimiento

Lo primero es conocerse, y lo segundo, cultivarse. Nuestra individualidad es nuestro huerto, y la personalidad es nuestro fruto. Individualidad es la obra posible que está en cada hombre en forma de instintos, facilidades, habilidades, tendencias; todo ello proviene de la raza, el medio, la sociedad. Individualidad es lo que está encerrado en nosotros y que puede manifestarse o no, así como en la envoltura del capullo está la semilla, el árbol y los frutos.

Los Negroides

No aspiremos a ser otros; seamos lo que somos, enérgicamente. Somos tan importantes como cualquiera en la armonía del universo. Todos los seres pueden ser igualmente hermosos.

Viaje a Pie

Yo conocí al padre Elías, que usaba un pequeño sombrero; era un gorrito sobre su gran cabeza. Fue la primera vez en que vi cómo una prenda de vestir, de hecho fea, se hacía bella por la personalidad. El alma del padre Elías irrigaba el sombrero, echaba raíces en el sombrero. ¡Cuán bello iba el jesuita! Sentí deseo de usar un sombrero así... ¡Terrible error que todos cometemos! Lo bello es la individualidad, el soplo divino que al manifestarse por modos propios embellece lo exterior.

Don Mirócletes

Cuando un joven comprende que el secreto no está en lo que haga, en lo que diga, en el vestido, etc., sino en la energía interior, está maduro para la filosofía.

Don Mirócletes

Esta mañana bajé muy temprano y la Toní me sirvió el café en la mesita trípode, al lado del plátano, y tenía una terrible pugnacidad en las caderas, y los ojos afelpados. La miré, mientras se retiraba, y le dije al Señor: ¡Sácame consumido, que no quiero volver a la Tierra, lugar de ilusiones!

Salomé

Tengo 38 años y sufro aún mucho a causa de los frutos terrestres, tan tibios, tan pasajeros, tan desfachatados. El único refugio es indudablemente el espíritu...

Salomé

fondoamar1.gif (807 bytes)Oiré la voz y obedeceré. ¡Estaré atento y abierto! A las puertas de mi ausencia está llamando la Verdad y la Vida. Tendré encendida mi lamparilla, el entendiendo.

Las Cartas de Ripol

Estoy resuelto a seguir a Dios: la voz íntima, a pesar de las tentaciones. Cuando oiga la voz claramente no seré tentado. Estoy decidido a morir, a desnudarme hasta que oiga la voz que me subyugará: que la Voluntad que se manifiesta en el universo me guíe.

Salomé

¡Los libros! ¿Para qué comprar otro, si no he realizado en mí el que ahora tengo? Hay que realizar los libros, realizar en uno mismo todo el universo.

Mi Simón Bolívar

Uno de los mayores bienes es la soledad, pero huimos de ella.

Los Negroides

El "miedo a la muerte" es en proporción a lo muertos que seamos, a nuestra nada.

La Tragicomedia del Padre Elías y Martina la Velera

Gozo con los ojos, como si detrás de ellos estuviera un algo misterioso, la conciencia.

Mi Simón Bolívar

Vivir abrazados en amor por esta maravilla que es existir. ¡Medítese bien! ¡Existir! ¡Ser centro del Universo! Es que la gente no se da cuenta, no actualiza este hecho esencial.

Los Negroides

La Vida no está sometida a vuestras lógicas; sino que las lógicas las abstraéis mentalmente de la Vida. Y con vuestras lógicas pensáis mundos y pretendéis poner esos mundos a tapar la Vida, y perdéis vuestras vidas.

La Tragicomedia del Padre Elías y Martina la Velera

Dios no es objeto de conocimiento conceptual, ni literario, sino conocimiento vivo.

El Libro de los Viajes o de las Presencias

1. Todos vosotros estáis llenos de prejuicios heredados o impuestos. Estos prejuicios son términos, proposiciones y juicios hechos, vividos antaño con sentido, pero legados y tenidos como ídolos: cascarones o formas vacías. Con eso cubrís vuestras vivencias y os tapáis, y así vivís inútilmente; morís como nacéis. Lo primero es descomponer en sentimientos y emociones las proposiciones, juicios y términos con que engañosamente tapamos lo vivo en nosotros.

2. El librar de vocablos, proposiciones y juicios hechos sin vida ya, es la tarea más difícil para el maestro de sabiduría. Mientras esté en la conceptualidad muerta, el hombre no vive. Y muere sin haber vivido. Al despachurrar esos cascarones y obligar a cada cual a expresar lo que está viviendo, con absoluta honradez religiosa, se hace la misma obra que transplantar las plantitas del almácigo. Entonces se les dice: Ahora, coge tu Cruz (tu vida tuya) y sígueme hacia la Intimidad. Este es el período de la vida filosófica que llamo Desnudarse y Darse.

3. Amar, por sobre todas las cosas, a eso que se siente, se vive, a cada instante; y no mentir nunca, ni ocultarse a la mirada de la conciencia: eso es, a Dios en ti. Y así, estar alertas a toda hora, reverentes ante la Presencia.

4. Una vez confesada una vivencia con honradez absoluta se presiente la Intimidad: Dios en nosotros.

5. Y brota un amor nuevo, irresistible y en aumento, a la Intimidad entrevista y que tiene fuerza creadora infinita.

El Libro de los Viajes o de las Presencias

Simón Bolívar estuvo montado a caballo durante treinta años, dedicado únicamente a la creación de hombres y de patrias,... y en la autopsia encontraron que sus nalgas se habían convertido en dos callosidades. ¡Cuán hermosa, en este sentido, la vejez! Debe ella consistir en un cuerpo destrozado por la acción; en una gran luz interna; en una conciencia dilatada entre un cuerpo arrugado y terroso. Por dentro está el fruto de la acción y en el cuerpo la prueba de que se ha vivido.

Mi Simón Bolívar

Y, finalmente, la única lección de esta Tragicomedia es:

No lo busques ni en este librito ni en ningún otro. Lo hallarás en ti mismo. El es lo más cercano de tí, lector; es más cercano que tu yo; pero es lo más lejano de tí, a causa de tu yo. Búscalo, muriendo:

¡Leve cadáver en insomne vida!

La Tragicomedia del Padre Elías y Martina la Velera

Amo a Dios: luz, forma, todas las ideas. ¡Oh, único, muchacha de las muchachas, árbol de los árboles, mar de los mares! ¡Oh Tú, el ejemplar, Tú, el que no eres sino bueno! ¡Ven y sácame, porque corro desolado!

¡Ábreme, porque estoy tocando a todas las puertas! ¡Ven, que ya me estoy muriendo de amor! ¿Eres Tú, Señor, el que te mueves así en el cuerpo de la Toní? Sí. Eres Tú, que estás jugando conmigo y ya me matas. ¡Déjate coger! ¡Déjate ya de guiños y símbolos! ¿Eres Tú el que te manifiestas en ramas, en brazos retorcidos, en esta ceiba? Déjame poseer todas las formas, todas las maneras, todas las urgencias, todas las curvas, todos los pechos indiciales, y promesas y realidades, porque si no...¿qué haré con mi amor que no quiere una sola muchacha, ni un solo árbol, ni una sola agua? ¡Ven, Tú, el ejemplar, y tápame! Tápame Tú, porque no acepto bellezas en comodato, ni copias; quiero poseerte a ti, que no mueres ni enfermas. Quiero amar al que no envejece, al que tiene siempre dientes juveniles; quiero amarte a ti, Señor, eterna y perfecta juventud. ¡Dame, pues, el pecho ejemplar, matriz de todos los pechos; los ojos, dechado de todos los ojos; la curva perfecta; la turgencia modelo! Dáteme, Señor, pronto, porque voy detrás de las muchachas, árboles, luces y sombras, y no me satisfacen sino que me dirigen a ti, me dan tu dirección... y ya estoy desfallecido de buscarte.

El Remordimiento

Fuerza divina es la vida, y cuando un hombre es constante y no se dilapida en múltiples deseos, vicios y pasiones, tal fuerza parece milagrosa en sus resultados. Todos nosotros tenemos la fuerza divina: llama vacilante en todos, a causa de falta de unidad en los deseos y de agotamiento en los vicios. El triunfo es de quien desea una sola cosa y está resuelto a pagar el precio de ella, a dar la vida, sin vacilar un segundo.

El Hermafrodita Dormido

El individuo, al auto-expresarse, se acerca al Espíritu, pues se va desnudando, va perdiendo la vanidad.

Los Negroides

A la Intimidad la hallarás en ti mismo, en la perfecta muerte de tu vanidad.

El Libro de los Viajes o de las Presencias

El valor de una existencia se mide por el grado de desnudez íntima que resultó de ella.

El Libro de los Viajes o de las Presencias

La única condición, la sine qua non, es la verdad, que cada uno se monte en su Rocinante propio. Y el que lo hiciere es igual al que vaya montado en el mejor caballo, porque el mejor caballo para este viaje es la honradez absoluta consigo mismo.

El Libro de los Viajes o de las Presencias

El tiempo se siente como un tesoro invaluable que malgastamos siempre. El punto álgido de la agonía, cuando ya vamos a expirar, es eso: vivencia nítida y única de no haber aprovechado el tiempo para la Intimidad: "lo malgasté" es la última, cruelísima vivencia. ¿Qué hiciste de tu tiempo, de esa oportunidad única para concienzarte?

El Libro de los Viajes o de las Presencias

No busques "otra vida". La Vida es única. Otra vida es creación de tu apariencia. Vive netamente lo que eres. Paladea, gusta, padece, digiere tu representación de cada momento y estarás en la Intimidad. Que tu religión sea: amor y asombro en tu vivencia de cada instante.

El Libro de los Viajes o de las Presencias

Fuente:

Fernando González, Colección Algunas Verdades, Editorial Colina, Medellín, 1996, pp.113 - 118. Recopilación por Luis Eduardo Yepes.

Nota: Si desea tener más información lo puede hacer en la página web.

La Otraparte de Fernando González